El payaso de turno “DyD (son cuatro)”, cual vedette de la amargura (¿Será uno o de verdad serán cuatro?), sigue con sus frustrados y cloacales deseos de revolver la… misma temática errática y estéril de su temita favorito… La cloaca. Para ello echa mano de un misterioso y decapitado ”enamoramiento” por la figura de Monseñor de Talleyrand.
No obstante, ahora, todo su conocido y peculiar ímpetu “anti-Chateau” de calumniar, infamar, inventar y recrearse, solo lo concluye y lo fundamenta en algo realmente sorprendente: “Es que Monse es el malo, porque es un caramelito de ajo por egocéntrico”. ¡Ay papá… La loca de la casa…!
¡Vaya, vaya! ¿Eso era todo? ¡Caramba, hubiese empezado por ahí! Si todo lo que este payaso con coro de amargura dice, era por eso, bueno, entonces queda claro el asunto: Este payaso, folklóricamente afeminado, no es mas que la punta de lanza de un despecho por el Monse. Con lo cual se explica porqué no tenía ni pies ni cabeza todo lo que quería decir y deseaba… Eso era todo.
¡Siga así Mr. “DyD (son cuatro)”. Ud. hace bien su insistente papel de triste y despechado payaso de la amargura! ¿Será un “tarifado” de los de la amargura? Lo dramático sería conocer con que le pagan semejante “tarifa”… ¿Será en “especie”? ¡Sabrá Dios! ¡Je, je, bueno, eso es lo suyo, camarada con leche!
He aquí su mas reciente debut en tarima:
Link: http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=427312&start=120
Y el infelíz payaso rosado sigue y sigue y sigue… Como el Pinky-bunny de Energizer… Juzguen Uds. por sí mismos:
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=424599&start=825




Sean todos Uds. bienvenidos al célebre Salón de Monseñor de Talleyrand, el recinto mas odiado en los arrabales desordenados de "Los Pioneros de la Amargura", por el sencillo hecho de siempre decir la Verdad con dulzura.
¡Visítalo! Es hermoso en tributo especial a Tolkien... ¡Para que tú participes allí! Lo tienes arriba en el indice de "Personal Blogs"... ¡Accede al Blog de Arwen Evenstar!
"La única y auténtica generosidad humana, no está en el capricho de querer compartir con los demás sólo aquello que consideramos “lo bueno” de nosotros, sino en compartir también “lo errado” que los demás consideran que portamos"














